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  Colaboraciones 1
 
Pedro Gilthoniel




                   
Es un collage bastante antiguo sobre mí. Pedro recortó, pegó, acopló muchos conceptos asociados hacia un servidor: el nº 13, los cómic, vikingos, la birrita, ángel y demonio, las mujeres, la psicodelia, etc.  Si Pedro lo repitiera ahora, todavía aparecerían muchos más. Si logro convencerle, él mismo escribirá sus comentarios al respecto.

Ana Ochaita

La Fachada de la Universidad de Alcalá de Henares realizada en punto de cruz . Como buena alcalaína está orgullosa del patrimonio que tienen. Tardó casi un año en hacerla, de lo cual no se arrepiente porque quedó preciosa. Estoy de acuerdo. Y luego dicen que yo tengo paciencia.
 
 
 
La lampara restaurada. Son dos fotos de la lámpara original y luego restaurada. Lo hizo por probar pero el resultado l@ encantó, dice que es un poco rococó pero le encanta. La tiene colacada en una habitación con cama dorada y negra de esas antiguas. Es gracioso que envíen una colaboración con lámpara a alguien que ha sido vendedor de iluminación durante diez años.
José Luis Ruiz

Cuando Josele me comentó si quería que leyera un relato suyo no noté los reparos o miedos de otra gente, cuando les digo que he estudiado filología. No creo ser un purista de la lengua y no suelo hacer críticas sino son constructivas. Ya cuando la estaba leyendo me vino a la mente la palícula "la isla". Al día siguiente se lo reflejé, pero me dijo que aunque otra gente ya le ha dicho lo mismo, su relato es muy anterior y él ni siquiera ha visto la peli. Su forma de escribir me gusta es clara, sencilla y engancha. El tema tiene su miga, trata asuntos sobre los límites de la ética humana, e incluso si el personaje es un ser ciento por ciento humano. A pensar se ha dicho.
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    Es tan extraño, es como verme en un espejo. Me pregunto ¿qué diría la gente si supiera que yo nací en un tubo de ensayo? Es decir, aquí estoy, ante mi propio hermano gemelo, que a su vez es mi padre. Tengo todos sus recuerdos, sin haber pasado por las experiencias que dieron a luz dichos recuerdos. Toda su vida está grabada en el mapa genético de mi cuerpo; tengo su misma estatura, su mismo color de pelo, los ojos del mismo color, mismo tono de piel e incluso las cicatrices de esas heridas que jamás me hice, también están marcadas en el mismo sitio, en la misma zona exacta del cuerpo donde él las tiene.
    Es una sensación extraña; a todos los efectos soy él, pienso y reacciono como él, pero a su vez, no lo soy. No tengo un padre ni una madre que me hayan educado, con los que haya vivido, ni que me hayan dado su amor y afecto. Mis padres han sido los científicos que llevaron a cabo el proceso de reproducirle, un mapa genético cogido de unas células de mi “hermano-padre”, introducido en un espermatozoide hueco, el cual fue introducido a su vez en un óvulo hueco. Un vientre de alquiler al que se le pagó una buena suma por participar en el experimento, fue el que me nutrió y dio cobijo durante esos 9 meses que solemos estar los seres humanos en nuestro periodo embrionario. De ahí, a un tanque de maduración donde estuve durante los pocos años de mi “vida”, hasta que llegase a la misma edad que el original; después de eso, al tanque de animación suspendida, para poder mantenerme joven. ¿Mi destino? El más egoísta de todos: ser una fuente de órganos sanos, por si algún día a la persona original le pasase algo, y no hubiesen donantes compatibles.
    ¿Cómo llegué a liberarme? No lo hice yo, lo hicieron otros; unas personas que creían firmemente en los derechos humanos. “Pero ¿se te puede considerar un ser humano? ¡Eres un clon!” me dirás. Sí, soy un clon. Pero un clon es una copia exacta de un ser vivo; y de la misma manera que el clon de una planta, es otra planta, el resultado de clonar a un individuo de la especie humana, es otro ser humano. Por lo tanto, sí que soy un ser humano, no un pedazo de carne del que disponer. Soy un ser humano con sus fortalezas y debilidades; sus sentimientos, sus alegrías y sus penas; y aunque todos los recuerdos y experiencias que hay en mi cerebro, no me pertenecen en cierto modo, pues nunca los he llegado a “vivir”, son tan vívidos, tan felices y dolorosos como puedan ser los suyos; al fin y al cabo, yo soy él.
    Duele, tener los recuerdos, sentimientos y experiencias de una vida que no tienes, que sabes que no es tuya; de llorar la muerte de unos abuelos que nunca tuviste, y con los que nunca compartiste nada, y aún así, sentir la desesperada pena de perderlos. Duele querer a una pareja que sabes que no es tuya, de recordar el suave roce de sus labios sobre los tuyos, a pesar de no haberlos besado jamás; de sentir cómo se me acelera el corazón cada vez que pienso en ella, sin que ella tenga conciencia de que ni tan siquiera existo, y sabiendo como sé que sus besos, sus caricias, su sonrisa y su prístina y profunda mirada azul, jamás serán para mí.
    ¿Sabes qué es lo que más me duele? El no poder enfadarme con él, pues no sabe de mi existencia. Fue idea de sus padres, al tener la idea egoísta de crearme. El (yo) es (soy) hijo único ¿sabes? A sus (mis) padres les va a ser imposible concebir de nuevo otro retoño, de ahí la idea de mi creación. Y aquí viene mi dilema ¿Cómo puedo odiar a mis padres, por los cuales siento el amor y cariño que él siente, sin haber experimentado el amor que él experimento? ¿O cómo puedo odiarle a él, si ni siquiera sabe que existo, que fui creado sin su conocimiento, que es de donde vengo? Es decir; ¿Cómo podría odiar a alguien que al fin y al cabo es yo mismo?.


Juli
Amiga de la infancia de mi madre, se puede decir es mi admiradora más temprana. Ella contempló las batallitas infantiles. Su cariño demostrado siempre lo guardaré. Ahora hace sus pinitos y es digno de admiración el detalle y la paciencia demostrados, en los puntos de cruz. Está enmarcado en lo que yo llamo "caja", que le da un efecto muy bonito. Es un regalo suyo a mi madre y lo tenemos en el salón de casa,  junto a los cuadros de mayor dimensión.

Antonina

   
Nina tiene una capacidad de adaptarse al medio, impresionante. El cuadro picassiano lo ha hecho con lápiz de labios, rimel de ojos, esmalte de uñas y rotulador.
Me ha enseñado sus puntos de cruz y los que más me sorprenden son de este tipo, por lo poco habitual de la temática. Si estáis interesados en adquirir cosas suyas os pondré en contacto


José Luis Ramirez


 

 

José es una de estas personas que ves todos los dias y no intuyes que tenga estas capacidades. Me enteré de su inquietud artística por casualidad, a través de un comentario entre compañeros. Me costó convencerle para que me enseñara sus obras, y cuando las vi pude entender porqué me decian "Antonio, te van a quitar el puesto de dibujante". Me gusta no solo su técnica sino su creatividad, que por ejemplo veis con el cuadro que son varios cuadros juntos.

 



 
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